Para mi yo del futuro

Para mi yo del futuro

Nota para mi yo del futuro:

Sé que muchas veces mejoramos, crecemos y merecidamente elevamos nuestros egos; Nos movemos a un nivel superior en esa jerarquía de la vida que hemos plasmado en nuestras cabezas, ganamos mucho pero dejamos en nuestro “yo” otrora un rastro de humildad que no nos acompañará más.

Mientras con más celeridad crecemos (y me refiero a un crecer subjetivo), con la misma rapidez renunciamos a una inocencia pura, nos engañamos creyendo que somos mejores que los demás (nadie debe creerse mejor que nadie), hasta el punto que descartamos la objetividad, nuestro nivel de competitividad nos hace ponerle una etiqueta o grado perpetuo a las personas, lo cual no está del todo mal (aún estando bastante mal), saltamos a conclusiones antes de tener un proceso de razonamiento ecuánime, consecuencia muchas veces de una parcialidad errónea; la interacción social se ve afectada de manera silente y severa por un aprecio excesivo a nuestra persona misma.

Digo silente por que el ego ciega, y peor aún, es más efectivo en personas brillantes, pues las convence de que son un ser quasi perfetto y provoca que su conciencia siempre nos evalúe de manera positiva, un ego desproporcionado es el principal síntoma de la megalomania.

Yo del futuro:
Busca ser el mejor en lo que hagas, tómatelo día a día, pero nunca pierdas la humildad (y por favor, si dejas de serlo, no lo finjas), siempre se objetivo, no le pongas etiquetas a las personas, se paciente y auto-analízate de manera objetiva constantemente pero no tanto como para que pierdas la confianza.